Enrique Ponce era el mejor torero del mundo, pero en Cádiz 2020, un toro que estaba a punto de morir hizo un postrer esfuerzo y se revolvió desde su lecho de tierra, para clavarle un cuerno en el glúteo.
A veces, cuando la bestia se encuentra herida, resulta más peligrosa.
El monstruo de poder que representa el gobierno morenista, en vías de ser abatido, en parte por Trump y en parte por una nueva fuerza política interna, se revuelve desesperado.
Clava los dientes en quien puede… Y puede en quien está débil.
Ruffo Appel no es la encarnacion del valiente guerrero en plenitud… Es solo un adversario débil y a su alcance.
Pero la dentellada es brutal, y en un hombre lejos de su plenitud, el monstruo exhibe su condición… Ordena que al débil adversario se le exhiba, se le imponga una mano en la cabeza, señal de poder.
El monstruo no está muerto, apenas está herido, y gravemente herido.
Pero va a lanzar la dentellada contra quien pueda y esté a su alcance.
El proceso contra Ruffo es sucio y con tintes criminales.
Una jueza del acordeón otorgó una orden de aprehensión que había sido negada por otro juzgador…
Son sus armas.
En Almoloya, Ruffo va a ser quebrado, o al menos pretenderán quebrar su espíritu para que declare y para que involucre a otros enemigos del sistema.
El monstruo herido responde al ancestral instinto.
Ya no va a cambiar su destino, pero quiere llevarse entre los dientes a quien pueda y tenga cerca.




















