La red de huachicol que ha quedado al descubierto, con la que se defraudó al fisco por miles de millones de dólares, pretende reducirse al arresto de solo dos hermanos que trabajaban en la Secretaría de Marina.
Según la versión oficial, únicamente ellos participaron en semejante delito.
Sin embargo, la Fiscalía General de la República no ha citado al titular de la Marina del sexenio pasado ni ha investigado a nadie bajo el manto protector del expresidente López Obrador, incluido su hijo Andy, señalados en diversas fuentes como posibles piezas clave de la red.
Resulta inverosímil que dos marinos por sí solos lograran burlar a las autoridades portuarias y aduanales, a sus propios mandos en la Marina, e introdujeran al país millones de barriles de hidrocarburos, tanto gasolina como petróleo ligero, para su distribución e incluso refinación.
La Fiscalía no quiere o no puede avanzar en las investigaciones para determinar qué otros funcionarios participaron en esta lucrativa red.
Existen serios indicios de que estos recursos millonarios se desviaron no solo para el enriquecimiento de políticos encumbrados, sino para financiar campañas electorales de Morena en todo el territorio nacional.
Con Pemex sumido en una severa crisis financiera, una enorme deuda pública y un gasto presupuestal insostenible, estos recursos defraudados habrían sido de gran ayuda para el país.
Sin embargo, en las altas esferas del régimen saliente decidieron que sus intereses políticos valían más que México.
Ojalá se haga justicia y se recupere lo saqueado al erario federal.
El verdadero combate a la corrupción no se mide con discursos ni con chivos expiatorios para tapar el ojo al macho; se demuestra con investigaciones topen en donde topen.
Mientras la impunidad siga protegiendo a los verdaderos beneficiarios de este saqueo millonario, el combate al huachicol continuará siendo solo una simulación.





















