LA ENTREGA DE VARIOS hediondos a la acción de autoridades federales y el «cierre de llaves» de funcionarios y funcionarios quienes faltan a sus compromisos, comienza a germinar en avisos.
En Reynosa, un grupo de apestosos, obviamente coludidos con elementos y jefes policíacos, sembraron ponchallantas por el camino que circulaba la alcaldesa Maki Ortiz.
La dejaron tirada en la calle e inerme, porque sus escoltas también se pincharon.
NO ACTUARON EN CONTRA de la funcionaria porque no quisieron.
Pero tenían su agenda y desde luego, siguieron su recorrido, porque los ponchallantas fueron sembrados a menos de cinco minutos de que su convoy apareciera.
Algunos funcionarios se sacuden, o intentan sacudir a sus cómplices por miedo a los gringos… debieran temer también a sus «socios».





















