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México está entre los grandes perdedores por el encarecimiento del petróleo y de poco le sirve tenerlo

México está entre los grandes perdedores por el encarecimiento del petróleo y de poco le sirve tenerlo
  • Publishedoctubre 10, 2026

Especial/Redacción/I.A.

El repunte del precio del petróleo Brent, que volvió a acercarse a los 104 dólares por barril en medio de la prolongación del conflicto en Oriente Medio y las tensiones en el suministro energético mundial, genera efectos contrastantes en América Latina. Mientras varias economías exportadoras de crudo se perfilan como las principales beneficiadas, México figura entre los países que enfrentan mayores desafíos por el encarecimiento de los combustibles.

Aunque México mantiene exportaciones petroleras relevantes, especialistas de Goldman Sachs consideran que el país se encuentra entre los perdedores del actual ciclo alcista debido a su dependencia de las importaciones de gasolina y diésel. La limitada capacidad de refinación obliga a adquirir combustibles en el exterior, lo que incrementa los costos cuando los precios internacionales se disparan.

Para evitar un impacto directo en los consumidores, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido desde marzo precios de referencia de 24 pesos por litro para la gasolina y 27 pesos para el diésel. Sin embargo, esta estrategia implica una reducción en la recaudación fiscal mediante ajustes al impuesto a los combustibles. En este contexto, Goldman Sachs recortó su previsión de crecimiento económico para México a 1.6% este año.

En contraste, varios países sudamericanos se perfilan como ganadores del nuevo ciclo de altos precios. Guyana encabeza la lista gracias al acelerado desarrollo de su industria petrolera. Se espera que su economía crezca 20.8% en 2026, impulsada por un aumento de 17.9% en la producción de crudo y por ingresos petroleros estimados en 6 mil 500 millones de dólares.

Brasil, principal productor de la región, también se beneficia del encarecimiento del barril. El país alcanzó en junio una producción récord de 4.5 millones de barriles diarios, casi 19% más que un año antes, lo que fortalece sus exportaciones y los ingresos del sector energético.

Argentina se suma a los beneficiarios tras convertir al petróleo en su principal producto de exportación durante el primer semestre de 2026, superando por primera vez al maíz y la soja. Colombia también observa efectos positivos: sus exportaciones petroleras alcanzaron en abril 1 mil 620 millones de dólares, el nivel más alto desde julio de 2022, y podría obtener hasta 5 mil millones de dólares adicionales este año.

Venezuela, por su parte, cuenta con una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo y podría aprovechar los precios elevados, aunque el impacto se ve limitado por la disminución de sus exportaciones, que cayeron cerca de 9% en septiembre respecto al mes previo.

Por el contrario, Centroamérica y gran parte del Caribe enfrentan mayores dificultades debido a su dependencia de combustibles importados. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que un precio promedio del petróleo significativamente superior al registrado en 2025 deteriorará la balanza comercial de estas economías. República Dominicana, por ejemplo, ha destinado alrededor de 380 millones de dólares a subsidios para contener los precios en las estaciones de servicio.

Entre las principales economías de la región, Chile aparece como uno de los más vulnerables al encarecimiento energético debido a su dependencia de las importaciones. Perú enfrenta un impacto menor, aunque también ha recurrido a subsidios temporales para amortiguar el aumento del diésel.

Bolivia atraviesa una situación especialmente compleja. El país importa la mayor parte del diésel que consume y más de la mitad de la gasolina. Ante el elevado costo de los subsidios, el gobierno eliminó en septiembre el apoyo al diésel, provocando que su precio prácticamente se duplicara.

De esta manera, el petróleo cerca de los 104 dólares vuelve a evidenciar la división económica en América Latina: mientras los grandes productores fortalecen sus ingresos y exportaciones, los países dependientes de combustibles importados, incluido México, enfrentan mayores presiones fiscales, energéticas y económicas.