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Pentágono autoriza pruebas de arma de calor para operaciones migratorias en la frontera con México

Pentágono autoriza pruebas de arma de calor para operaciones migratorias en la frontera con México
  • Publishedoctubre 22, 2026

Washington, D.C..- El gobierno de Estados Unidos abrió la puerta a la evaluación de una controvertida tecnología militar para el control migratorio en la frontera con México. El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) probar un sistema capaz de generar una intensa sensación de ardor en la piel mediante un haz de energía dirigido, con el objetivo de desarrollar posibles tácticas para operaciones fronterizas.

La autorización quedó plasmada en un memorando firmado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que permite prestar temporalmente el equipo al DHS durante un periodo de siete meses a partir de septiembre de 2026. Durante ese tiempo, la dependencia evaluará el funcionamiento de la tecnología y determinará su posible utilidad en labores de vigilancia y control migratorio.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses aclararon que la medida no implica que el dispositivo ya esté siendo utilizado contra migrantes ni que exista una fecha definida para su despliegue operativo. Tampoco se han dado a conocer los lugares donde se realizarán las pruebas ni los procedimientos específicos que se aplicarán.

El sistema, conocido como Sistema de Denegación Activa (ADS, por sus siglas en inglés), fue desarrollado originalmente para uso militar y está diseñado para dispersar multitudes sin recurrir a proyectiles. A diferencia de las armas convencionales, no dispara balas ni emplea láseres visibles. Su funcionamiento se basa en la emisión de ondas electromagnéticas de alta frecuencia que pueden alcanzar blancos ubicados a más de 800 metros de distancia.

Cuando el haz entra en contacto con la piel, produce un calentamiento superficial que genera una sensación de ardor intenso. Funcionarios militares han comparado este efecto con el calor que se siente al abrir un horno encendido. De acuerdo con la información oficial, la reacción suele provocar que las personas se alejen de forma inmediata de la zona afectada, mientras que el hormigueo residual podría prolongarse entre 10 y 15 minutos.

Aunque el Departamento de Defensa clasifica al ADS como un sistema “no letal”, especialistas y organizaciones han advertido que ello no elimina por completo los riesgos asociados a su uso. Entre las preocupaciones se encuentran posibles accidentes durante la dispersión de grupos, lesiones derivadas de intentos de huida y cuestionamientos legales sobre el empleo de tecnología militar contra población civil.

La discusión tampoco se limita a la seguridad física. Expertos han señalado que aún existen interrogantes sobre la eficacia real del dispositivo en escenarios complejos de control de multitudes, así como sobre los criterios que deberían aplicarse para decidir cuándo y cómo utilizarlo.

La posibilidad de incorporar esta tecnología al control fronterizo no es nueva. Reportes citados por medios estadounidenses señalan que durante el primer mandato de Donald Trump ya se había considerado la opción de utilizar el Sistema de Denegación Activa, aunque la propuesta no llegó a concretarse.

Ahora, con la nueva autorización del Pentágono, se abre una nueva etapa de evaluación dentro de la estrategia de la administración Trump para ampliar las herramientas destinadas al control migratorio. No obstante, permanecen sin respuesta aspectos clave como los sitios donde se realizarán las pruebas, las reglas para su eventual utilización y las medidas de protección para las personas que pudieran quedar expuestas al dispositivo.

Por el momento, el único hecho confirmado es que el gobierno estadounidense autorizó la evaluación de esta tecnología militar. Su posible uso contra migrantes continúa siendo una posibilidad en estudio y no una decisión definitiva.