La caída de Guadalupe Taddei y sus ayudantes en el INE deja asomar otro delito, gravísimo: Delincuencia Organizada y Extorsión.
Ocurre que la dama «obligó» a los órganos electorales de cada Estado de la República, a realizar contratos con Hernández Casillas… Contratos que hasta ahora, arrojan beneficios por más de 3 mil millones de pesos.
Al parecer se trató de una extorsión, y en dicha extorsión participaron muchos actores.
Explico:
¿Recuerdan ustedes la iniciativa para desaparecer todos los OPLE?… es decir, la Comisión Estatal Electoral de cada entidad.
Aquello era la amenaza…
Dejarían de ser autónomos y las elecciones estatales y locales, todas, se organizarían desde el INE, que desde luego, tendría a su cargo la contratación de todo lo necesario para ello.
La amenaza abrió otra lucha para proteger a los OPLE… Pero a decir verdad, con todo el Congreso en sus manos, la reforma se haría sí o sí, y Guadalupe Taddei sería la reina de la mafia electoral.
¿Estaban los líderes legislativos metidos en este ajo?… ¿Dispuestos a incluir en su Ley Electoral dicho apartado?
¿Autorizó Palacio Nacional esta barbaridad… O Bucareli?
Ante las críticas, la señora dejó de pelear por ello, y no fue porque adquirió conciencia democrática, dijo porque ya tenía en la buchaca lo que buscaba
El tributo fueron contratos jugosos, por lo visto de a 100 millones de pesos en promedio por cada entidad.
¿Todos los participantes iban engañados en la idea de que apoyaban una iniciativa generosa y austera para la democracia mexicana?
Y pensar que todo eso quedaba en manos de una mujer que se conformaba con poco para ser feliz.





















