Un gran amigo para mi lo fue Marcelo Garza y Garza…
De él aprendí mucho de lo que es la intuición en materia policíaca y el profesionalismo al investigar.
En el crimen, las casualidades no llegan al uno por ciento; hasta en los accidentes hay un grado de premeditación, que algunos llaman imprudencia.
Pues bien, una de sus grandes enseñanzas, en aquellas largas pláticas de café me advertía…
«Los criminales de la calle son predecibles, dejan patrones y su motivación es siempre económica…
«Pero cuando la motivación es el poder, entonces prepárate para todo… especialmente aquello que nadie podría suponer».
Me imagino otra vez en algún café con mi amigo, tras los lamentables hechos en el centro de la ciudad de Monterrey…
«Primero te despojas de todo afecto o malquerencia… el afecto te ciega y la malquerencia te hace ver solo aquello que quieres ver»
Partamos de un hecho: La seguridad en esa zona es responsabilidad del Alcalde… eso no se puede soslayar.
Luego veamos el la época del año en que ocurre… tiempo pre electoral; tiempo turbulento.
Un evento de alto impacto hará estremecer al campamento del alcalde, quizá el aspirante mejor colocado.
Lo que sigue o pudiera seguir resulta terrible…
Si el tema es lucha de poder, y hemos llegado a los tiempos en que generar crímenes es muy valioso como arma para conquistar ese poder…
Tiempos muy oscuros vienen.