Los sesudos analistas aseguran que en diciembre la Presidente habrá de iniciar el ajusticiamiento de los bandidos de la 4T.
Así lo dijeron hace ocho… hace seis… hace cinco meses.
Se equivocan porque todo lo ven bajo una lupa de política, y para observar a la 4T se requiere de una lupa criminal.
Son un cártel, no son un proyecto político.
Los cárteles eliminan a los adversarios que representan un riesgo, pero protegen a los suyos…
Los cárteles castigan la traición, premian la complicidad y alientan la criminalidad.
¿Quién fue a la cárcel por los 26 muertos de la línea 12 del metro?
¿Quién fue a la cárcel por los inmigrantes calcinados en el centro de reclusión?
¿Quién fue a la cárcel por los rostizados de Hidalgo?
¿Quién fue a la cárcel por el atraco de Segalmex?
Tampoco habrá de pisar la cárcel ninguno de los implicados en el huachicol fiscal.
Los traidores, los que denunciaron, esos van a morir en extraños suicidios o en prácticas de tiro.
Los adversarios son ejecutados.
Esto no es un gobierno político…
Esto es una mafia criminal, que opera como tal y se mueve como tal.
Su peor enemigo es la traición… y así acabarán, cuando la traición que ya se asoma, provoque la guerra interna que los dejará convertidos en polvo.
Más temprano que tarde.