Lo perverso de todo esto, es que quizá el gobierno «tantea» sus límites…
¿hasta dónde puede ir sin que se le incendie el país?…
En 15 días tres valientes opositores: El líder limonero, el citrícola de Veracruz… y ahora el alcalde de Uruapan…
Si el pueblo bueno aguanta, si el asesinato de los opositores no enciende una verdadera llama de oposición, entonces para el sistema no habrá algo qué temer.
Puede seguir la corrupción, puede seguir el asedio criminal contra el que trabaja con honestidad.
La otra posibilidad, es un mensaje para otros opositores.
¿Para aplacar a los agricultores que bloquean carreteras?¿Advertir que siguen ellos?… o de plano ¡siguen ellos!
Pero de ninguna manera podemos siquiera esbozar que el sacrificio de Carlos Manzo no tuvo la mano del gobierno federal bien metida.
Omisión o Comisión.