Seguramente le ha tocado saber de ladrones atrapados en plena acción, exhibidos… Y liberados.
Al día siguiente se pavonean frente a los vecinos, con la sorna del impune.
Hierve la sangre…
Entonces usted piensa que son los policías corruptos, los alcaldes… Los fiscales, los jueces.
En una de esas puede que tenga razón, pero olvida un detalle…
Una de las primeras reformas de López Obrador fue establecer en la ley, que un ladrón solamente quedará preso cuando el monto del hurto supere los 50 mil pesos.
En pocas palabras, el 99 por ciento de ellos va a recuperar su libertad en cuanto su abogado invoque dicho artículo.
Y así, los ladrones novatos que son atrapados tras robar un Oxxo o un Seven… Los que se llevan la bicicleta de un porche… Los que sacan la batería de un auto… Todos ellos, quedan libres de inmediato.
Cuando salen, traen la certeza de la impunidad y se saben intocables.
Así, mañana el monto del robo se incrementa… Luego quizá se les ocurra secuestrar… O asesinar a sueldo…
Son las fuerzas básicas del crimen organizado.
Los que nutren las filas de los maleantes, enviados a enfrentamientos o utilizados para tareas de alto riesgo.
Por eso se multiplican los maleantes y por eso hay vecinos que hacen justicia por mano propia.
Son los que van a defender la Joberanía de López Obrador y Sheinbaum.
Ellos les llaman soldados… Los ciudadanos les llaman mañosos.
Así que cuando la doctora Presidente recita una estrofa de SU himno nacional, debiera decir que para defender a SU país… Un Mañoso en cada Hijo te dio