Agosto del 2020, en Reynosa, Tamaulipas…
El Gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de origen panista, confronta públicamente al presidente López Obrador: «Los ataques quitan mucho tiempo… y cuestan vidas».
La mirada de López Obrador no pudo evitar esa expresión dura… mirada que parece advertencia o amenaza.
La persecución de López Obrador y de la 4T en contra del ahora ex Gobernador, incluyeron quebrantar una ley no escrita en el corazón político del tabasqueño: «El Presidente no cree en los juicios políticos; el Presidente cree en la Revocación de Mandato».
Pero con Cabeza de Vaca hizo una excepción…
Contra el tamaulipeco enderezó un juicio político y logró que la Cámara de Diputados y el Senado lo destituyeran a través de un procedimiento en Fastrack… sin embargo, no pudo quitarlo de la gubernatura porque el Congreso de Tamaulipas, con mayoría calificada del PAN, se negó a ejecutar la orden.
¿Por qué odia López Obrador, y transmite ese odio a la Presidente Claudia Sheinbaum… por qué lanzar todo el poder del estado mexicano contra el ex gobernador?
Cabeza de Vaca asegura que fue por las denuncias del Huachicol fiscal, que involucran a gente cercana al ex mandatario, como Mario Delgado, Yeidkol Polenvsky… y eventualmente a los hermanos López Beltrán, hijos de AMLO.
Sin embargo, este reportero platicó de cerca con gente ligada al poder en Tamaulipas, quienes nos señalaron algunas de las hipótesis más fuertes en este sentido.
UN CÁRTEL FAVORITO RECHAZADO: Como consecuencia inmediata, o coincidencia para quienes no quieren verlo, en cada estado en que MORENA obtuvo la gubernatura, despertó una escalada de violencia imparable.
Grupo criminales ligados al Jalisco nueva generación tomaron posiciones y se apoderaron de todo… extorsionaron, secuestraron, cobraron piso y pasaron la droga.
Así ocurrió con Baja California, con Sinaloa, con Sonora, con Veracruz, con Tabasco… así ocurre ahora con Yucatán.
Pero no ocurrió con Tamaulipas durante el mandato de Cabeza de Vaca.
Las redes sociales se llenaron de videos sobre enfrentamientos intensos, sanguinarios, entre el grupo jalisciense que pretendía apoderarse del control criminal de Tamaulipas, y los grupos locales… además de la Policía Estatal, llamada Fuerza Tamaulipas.
Los maleantes jaliscienses fueron rechazados y los cuerpos de muchos de sus operadores exhibidos en puntos de la carretera.
Durante el gobierno de AMLO, por coincidencia o por incidencia, este grupo creció de tal manera que se convirtió en el más poderoso a nivel nacional… su presencia se impuso en todos los estados dominados por MORENA, y expandió su presencia en otros que no gobernaba, como Nuevo León.
Pero en Tamaulipas no pudo, mientras Cabeza de Vaca estuvo al frente.
¿Molestó esto a López Obrador?… los expertos consultados dicen que sí, que nunca le perdonó ese «detalle».
CABEZA DE VACA ES INFORMANTE DE ESTADOS UNIDOS.- El ex gobernador goza del privilegio de la doble nacionalidad, es mexicano y es norteameriacano.
Desde que dejó la gubernatura se fue a vivir a los Estados Unidos, desde donde lanza dardos contra la 4T y su relación con el crimen organizado.
Existe en los círculos cercanos a López y a la 4T, la idea de que Cabeza de Vaca fue el principal informante que entregó a las agencias norteamericanas datos y detalles sobre la participación de políticos mexicanos de MORENA en actividades criminales, especialmente en el Huachicol fiscal.
Inclusive, corre la versión jamás reconocida por Cabeza de Vaca, de que tuvo acceso al celular del rey del huachicol, Sergio Carmona, ejecutado en una barbería del municipio De San Pedro, muy cerca de oficinas de representación del Gobierno de Tamaulipas en Nuevo León.
Dicho aparato habría sido entregado en manos de las agencias norteamericanas, la DEA principalmente, para reforzar la información vital que los norteamericanos tienen sobre el Huachicol fiscal.
CABEZA DE VACA HIRIÓ EL EGO DE LÓPEZ: Acostumbrado a ser aplaudido en cada entidad, mientras al gobernador local le abucheaban, López Obrador jamás perdonó a dos gobernadores en donde ocurrió lo contrario: Uno fue Diego Sinhué, en Guanajuato, y el otro fue Cabeza de Vaca, quien lo confrontó públicamente en por lo menos tres ocasiones.
Sin duda, a López le molesta que con todo su poder no haya logrado el objetivo de hacer pagar a Cabeza de Vaca sus afrentas.
¿ES UN PELIGRO?: Sin duda, la relación de Cabeza de Vaca con las agencias norteamericanas significa un peligro para el entramado político-criminal de López Obrador.
Y la muestra queda clara en el esfuerzo inútil del régimen lopezobradorista que en el 2024, poco antes de abandonar el poder, hizo un último esfuerzo: Exigir al gobierno de Estados Unidos la captura de Cabeza de Vaca con fines de extradición a México para que enfrente acusaciones sobre delincuencia organizada.
López Obrador y su equipo fueron derrotados dos veces cuando Cabeza de Vaca logró amparos definitivos en contra de órdenes de aprehensión…
Posteriormente, López usó su influencia en el INE, para que la presidenta Guadalupe Taddei desafiara la orden de un juez federal que le instruyó para que regresara a Cabeza de Vaca su condición de candidato a diputado federal plurinominal por Tamaulipas… es decir, Taddei cometió delito por desacato a la orden judicial, y no fue procesada, desde luego, por instrucciones superiores.
En ese afán desesperado por cobrar venganza y eliminar una amenaza, ahora el gobierno de la 4T contraviene el espíritu constitucional de que lo que ya está juzgado no puede volver a juzgarse, al ordenar a la Suprema Corte de Justicia a modo, que atraiga -sin facultades- el juicio de amparo que ganó Cabeza de Vaca, para determinar si estuvo bien otorgado o no.
Cabeza de Vaca señala que no hay vuelta de hoja: La Corte va a determinar que el amparo no estuvo bien otorgado y lo va a anular por órdenes de López Obrador y Sheinbaum.
Acto seguido, solicitará de nuevo la captura de Cabeza de Vaca con fines de extradición a México… solo que desde hace dos años, el gobierno americano archivó la anterior solicitud de nuestro país para capturar a Cabeza de Vaca.
¿Hasta dónde llevará este odio a López?
¿Hasta dónde persistirá el apoyo norteamericano para su aliado extraoficial?