Bukele invirtió en una gran cárcel como símbolo del combate al crimen en El Salvador… con el tiempo, no solamente venció a la inseguridad y terminó por hacer un gran negocio con su prisión.
Estados Unidos le paga por enviarle criminales para que los guarde… no para que los resguarde.
Gracias a eso, tiene ingresos no programados que le ayudan una barbaridad.
Ante esa realidad, la señora Fernández, recién electa presidente de Costa Rica, anuncia que ella también va contra los criminales y que además va a construir una gran prisión, al estilo Bukele.
¡Obvio!, quiere su parte del pastel, y la tendrá.
Más al sur, Javier Milei rompe con todas las cadenas del socialismo que le heredaron los peronistas, se acerca a Donald Trump y recibe inversiones por 20 mil millones de pesos.
En poco tiempo, la economía argentina resurge y deja su estado de indigencia.
Tres países, que sin contar con la bendición de hacer frontera con los Estados Unidos, obtienen beneficios inesperados y fabulosos.
A ellos y a otros que se alinean para hacer negocios con los norteamericanos, los invita Trump a una cumbre para enfrentar a la amenaza china.
¿Y nosotros?
Nosotros en vez de combatir criminales y encerramos, los convertimos en parte del aparato del poder institucional.
Los criminales encierran a los ciudadanos…
Nosotros no hacemos negocio con una prisión para criminales; los criminales hacen negocio con prisiones para ciudadanos a los que extorsionan, secuestran y asesinan.
Gracias a ello, en vez de recibir dinero gringo, recibimos amenazas de incursiones militares.
Luego, para cerrar el círculo, en vez de cortar ligas con el socialismo, inventamos operaciones humanitarias para sostener a la dictadura asesina del castrismo en Cuba.
Y desafiamos en vez de hacer negocio con los gringos.
A nosotros nos imponen aranceles; a otros les regalan inversiones… les hacen fluir dinero… los convierten en aliados.
A esa dichosa cumbre de los amigos de Estados Unidos, no invitan a la doctora Sheinbaum.
No somos ni amigos, ni aliados…
Somos el vecino que acumula basura, que vive en la inmundicia y que se niega a limpiar… pero tampoco quiere que el vecino, afectado por nuestras moscas, se meta a limpiar.
Sheinbaum y López son felices entre la mugre humana…
Como los enfermizos acumuladores de porquería, los tienen y los mantienen, porque saben que algún día, les van a servir.
Y claro, ese día se presenta cada vez que hay elecciones.