El Peje y la sombra de José Ramón… El Guajiro
Ramón López Beltrán refleja con claridad la fijación de su padre, Andrés Manuel López Obrador con el beisbol.
No es casualidad que el vástago del ex presidente lleve el nombre de un legendario lanzador cubano quien brilló en México con Monterrey, pero también con Yucatán.
José Ramón López, apodado El Guajiro, por su nacimiento en Cuba, era el ídolo de López Obrador, según refieren sus amigos de infancia y juventud…
Ese nombre, José Ramón López, también era el de su hermano mayor, fallecido en un lamentable accidente al manipular una pistola en la tienda familiar.
José Ramón López Obrador muere en 1962, cuando El Guajiro establece el casi intocable récord de tres años consecutivos como líder de ponches.
Posteriormente López Obrador se dedica al beisbol con ahínco, se convierte en pítcher, al igual que su ídolo.
Así que entre sus amigos de la infancia, como Leandro y Manuel Rovirosa, se dividen las opiniones sobre la razón de que el primogénito del ex presidente lleve el nombre de José Ramón…
¿Es un homenaje al hermano fallecido… o al lanzador cubano?
La razón es que José Ramón López Beltrán nace con apenas unos meses de diferencia al fallecimiento de El Guajiro… el pelotero al que el futuro Presidente admiraba.
Tanta admiración y tanta mentira…
López Obrador nunca estuvo ni cerca de jugar pelota profesional… fue un jugador promedio.
Eso sí, era temperamental como El Guajiro, enfurecía con los errores de sus compañeros, los culpaba cuando salía derrotado, así lo recuerda alguien quien coincidió con él en el campo: Leonel «La Neja» Salazar.
Sus gastos como presidente fueron extremos en cuanto al beisbol… dedicó una oficina de la Presidencia para promover el Rey de los Deportes, con 360 millones de pesos de presupuesto al año.
Gastó casi mil millones para comprar, en plena pandemia del Covid, dos estadios de beisbol en Sonora, el Tomás Oroz y el Héctor Espino.
Pero además destinó casi 50 millones para que su hermano Pío remodelara el estadio de béisbol de las Guacamayas de Tabasco, que juegan en Palenque, en donde por cierto, vive el ex mandatario.
Por tanto, a nadie le extraña que a su hijo, quien jamás en su vida blandió un bate o tomó una pelota de beisbol, le diga de repente Guajiro… en de llamarlo Mon, como le llamaban a su hermano fallecido.