Aquel enfrentamiento verbal entre Volodimir Zelensky, presidente ucraniano, y Donald Trump, en La Casa Blanca, fue épico.
El ucraniano enseñó de qué se trata defender la dignidad de un pueblo.
Al cabo de unos meses, Trump lo respeta más que cualquier otro mandatario, a pesar de ser una nación aparentemente débil.
La cosa es que la aparente locura de enfrentar a Trump, abrió la puerta para que el mandatario norteamericano hiciera uso de la máxima que rige su vida de negocios: «Te voy a atacar con todo para acabarte; si te humillas estás acabado… si muestras lo que tienes, podemos negociar».
Parece sencillo…
El secreto es que tengas algo; Zelensky tiene la tecnología de los drones y las tierras raras… a Trump le interesan ambas cosas.
Pues bien…
En la historia reciente tuvimos otro personaje que transitó por distinto camino con Donald Trump.
Nuestro insigne ex presidente Andrés Manuel López Obrador, se comportó como un político sumiso, doblegado ante el mandatario norteamericano.
Fue desde colocarse el cubrebocas que jamás quiso lucir en México, hasta el sello de la frontera al gusto del norteamericano.
Parecía que no había problema con él… pero sí había.
Por debajo del agua, López apuntalaba una estructura criminal con ramificaciones en los Estados Unidos.
Esa estructura salió a luz pública durante las famosas manifestaciones en contra de las redadas del ICE, en las que criminales de las bandas mexicanas, solapadas por El Peje, salieron a quemar patrullas y a ondear una bandera mexicana encima de los restos de ellas.
Fue un desafío a Trump… y fue la revelación de que en Estados Unidos ya existen operadores claros y directos de las bandas mexicanas.
Los gringos ya creen que todo eso lo financia El Peje…
Los gringos no tienen ningún interés por darnos democracia… lo que quieren es vengar las afrentas, hacer que López pague por mojarle la oreja a su presidente.
MAGA… Make America Great Again…
Y hacerlo grande pasa por perseguir para castigar a quien le hizo daño a la imagen.