El próximo 7 de marzo, Donald Trump reunirá a doce líderes para la cumbre del Escudo de las Américas. El encuentro reúne a mandatarios con sintonía ideológica para frenar la influencia de China en la región. México no es invitado
Washington a 5 de marzo del 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó a líderes de doce países de América Latina a participar en la cumbre denominada «Escudo de las Américas», que se celebrará en Miami con el objetivo de reforzar una alianza regional frente a la creciente influencia de China.
Sin embargo, uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la ausencia de México en la lista de invitados, pese a ser uno de los socios estratégicos más importantes de Washington.
Entre los países convocados destacan Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay y Honduras, cuyos gobiernos han mostrado afinidad con la agenda política del mandatario estadounidense.
En particular, figuras como Javier Milei, presidente de Argentina; Nayib Bukele, de El Salvador; y Daniel Noboa, de Ecuador, han respaldado diversas iniciativas impulsadas por Trump, además de cooperar en temas sensibles como la deportación de migrantes y adoptar posturas críticas frente a la relación con China.
De acuerdo con analistas, la selección de países para esta cumbre no responde necesariamente al peso económico o político de cada nación en la región, sino a la cercanía ideológica con la administración estadounidense. Ante esto, la ausencia de México resulta significativa, especialmente considerando su papel clave en la relación bilateral con Estados Unidos.
La exclusión también pone de relieve una paradoja en la relación bilateral. México es el principal socio comercial de Estados Unidos y comparte más de tres mil kilómetros de frontera con ese país, además de ser un actor central en temas como la migración, el combate al narcotráfico y la crisis del fentanilo.
La decisión ocurre en un momento de tensiones entre México y Estados Unidos, pero también en medio de una tradición diplomática mexicana basada en los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias.