La historia de los «tapados» prematuros suele dar resultados negativos y trágicos, a veces.
Luis Donaldo Colosio Murrieta es el ejemplo extremo de lo segundo; un hombre que desde el primer día del gobierno de Salinas fue el «tapado»…
Otros, como Uruchurtu… Mario Moya Palencia… Pedro Aspe… ¡todos fueron descarrilados en el proceso!
Solo Enrique Peña Nieto y Claudia Sheinbaum fueron tapados desde el primer día, y llegaron sanos y salvos no solo a la candidatura, sino a la Presidencia.
¿Se repetirá con Harfush?
Es el hombre de Sheinbaum… lo ungió tiempo ha.
El asunto es que el secretario de seguridad es ahora un pato con miles de escopetas que le apuntan.
Más aún, de acuerdo con la vieja escuela, Harfush comete el error de asumirse como el proyecto presidencial de una Claudia Sheinbaum cada vez más vapuleada adentro, pero sobre todo fuera del país.
Habla como político, no como policía…
Reedita aquellas campañas planeadas que exaltaban la apostura de Peña… «Del Peña Bombón, te quiero en mi colchón», pasamos al «Harfush hazme un hijo».
Harfush ya aparece en mediciones sobre preferencias para el 2030… ¿no es muy precipitado el asunto?
Harfush ya tiene una marca de tiro al blanco en la espalda, y no para los maleantes, sino para tiradores como Adán Augusto, Monreal, Ávila, Armenta… ¡todos los que quieren andar en la jugada!
¿Tiene sentido?
Con una presidente que no se fortalece, sino todo lo contrario, ¿A qué santo se atiene el titular de Seguridad Pública?
¿Tendrá planeada una gran captura para el 2029?… es demasiado tiempo.
Insisto, los destapes prematuros, en su mayoría, suelen tener finales negativos o trágicos.
Anhelo que lo peor que pueda pasarle a Harfush es no sea algo más grave que perder una candidatura demasiado cantada.