A una Presidente a la que le batean sus iniciativas… a una presidente a la que le dan contra sus aliados.
A una Presidente a la que una «empleada» en el partido oficial, le dice que «va a analizar su invitación»… es una presidente a la que no respetan los suyos.
Es cierto, al final Luisa María Alcalde aceptó la invitación y dejó la dirigencia, pero que lo haga 10 horas después de recibir la instrucción, indica que tampoco ella le tiene mucho respeto a la figura presidencial.
Tiempo ha que no veía a una tan devaluada.
Y llama la atención de que mientras sus aliados, los que le quedan, filtraban la versión de que también salía del partido el hijo del ex presidente López Obrador, el muchacho anunciaba que se lanzaba por todo para enderezar el rumbo de su barco y tratar de ganar la elección de Coahuila dentro de poco más de un mes.
Es decir, ese muchacho ni siquiera dijo que lo pensaría… él dijo que no.
Otra vez… ¿Así de fácil se les hace ignorar las instrucciones presidenciales?
¿Así van las cosas?
En la mañana exige explicaciones de las operaciones norteamericanas sin permiso de la cancillería mexicana… y por la noche envía una condolencia en inglés. al gobierno gringo, por el fallecimiento de los dos elementos de la CIA.
Para quienes crecimos con la figura del Presidente que todo lo puede y todo lo ordena, es difícil aceptar que la debilidad sea parte de las nuevas formas del poder.
Las de MORENA.