La nueva Corte tendrá «muy poca legitimidad en muchos aspectos»: Javier Laynez Potisek, Ministro en retiro

El jurista asegura que hay «preocupación» e “impotencia” ante las consecuencias que ha comenzado a generar la reforma judicial, particularmente por la reducción en la capacidad de resolución de la Corte, la desaparición de las salas especializadas y el debilitamiento de mecanismos constitucionales de control»
Ciudad de México a 10 de agosto del 2026.- El ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Javier Laynez Potisek, afirmó que existe “preocupación” e “impotencia” ante las consecuencias que ha comenzado a generar la reforma judicial, particularmente por la reducción en la capacidad de resolución de la Corte, la desaparición de las salas especializadas y el debilitamiento de mecanismos constitucionales de control.
Durante su participación en Aristegui en Vivo‘ como integrante del Observatorio de la Justicia, Laynez Potisek señaló que varias de las consecuencias actuales eran previsibles desde la aprobación de la reforma y consideró que, por ahora, no observa mecanismos correctivos que puedan revertirlas en el corto o mediano plazo.
“Mi balance es preocupación. Yo creo que preocupación e impotencia porque no veo que mecanismos correctivos a corto plazo, mediano plazo puedan existir”, sostuvo.
El ministro en retiro señaló que uno de los primeros efectos que se han constatado está relacionado con el proceso de elección judicial y, particularmente, con el uso de los llamados “acordeones”, mecanismo que, dijo, terminó permeando en distintos niveles de la elección y otorgó a la nueva integración de la Corte “muy poca legitimidad”.
Explicó que la reforma partió de la premisa de que el Poder Judicial carecía de legitimidad democrática porque sus integrantes no eran electos mediante el voto popular. Sin embargo, sostuvo que el resultado del proceso electoral no necesariamente resolvió ese problema.
Laynez Potisek también cuestionó la afirmación de que la nueva Suprema Corte está resolviendo más asuntos que antes. Explicó que, bajo el esquema anterior, las dos salas de la Corte permitían distribuir y desahogar una cantidad importante de asuntos, muchos de ellos de trámite relativamente sencillo, mientras que ahora prácticamente todos deben ser atendidos por el pleno.
Recordó que cuando existían las salas, cada una podía resolver alrededor de 60 asuntos en una sesión. Precisó que esa cifra no significaba que los ministros analizaran individualmente 60 casos de alta complejidad, sino que una parte importante correspondía a asuntos previamente estudiados por los secretarios y que podían resolverse con rapidez.

Apuntó que la desaparición de las salas también eliminó una especialización que consideró relevante para el funcionamiento del máximo tribunal. Antes de la reforma, la Primera Sala estaba especializada en materias penal y civil, mientras que la Segunda Sala atendía asuntos laborales, administrativos y agrarios.
Laynez Potisek explicó que, aunque un ministro debe tener conocimientos generales sobre las distintas materias jurídicas, la especialización permitía contar con equipos de secretarios expertos en los temas que correspondían a cada sala. Al desaparecer esa estructura, todos los integrantes del pleno deben intervenir en la totalidad de los asuntos. “Eso desapareció porque todo es en el Pleno”, señaló.
El jurista señaló que el carácter público y televisado de las sesiones del pleno modifica sustancialmente la dinámica de discusión respecto de la que existía en las salas.
Recordó que, bajo el modelo anterior, las salas podían sostener debates internos más directos y técnicos antes de la votación pública. Según explicó, esas discusiones permitían a los ministros cuestionar de manera inmediata los argumentos de sus colegas y confrontarlos con la jurisprudencia aplicable.