En tiempos de la Presidencia más débil, hay quienes, en el ámbito político, todavía le tienen miedo a la Presidente.
Hay quienes se agazapan y esperan a que sea ella quién será el próximo o la próxima gobernadora de Nuevo León… o de Sonora… o de Sinaloa…
Hay quienes creen que ella va a definir la conformación de la próxima Cámara de Diputados.
Agazapados y temblorosos, muchos entienden que en su peor momento, la mandataria aún puede mandarles a la UIF, a la Fiscalía General de la República…
Quizá tengan razón, o quizá no… pero en casos así, la prudencia dice que es mejor no tentar a la suerte.
Sin embargo, hay otros que la desafían y le ganan espacio y terreno.
Hay quienes le batean sus iniciativas de Reforma.
Hay quienes huelen la debilidad y atacan decididos.
En el ciclo alimenticio de la política impera la ley de la selva.
Se esconden los venaditos, ¿con qué le responden al depredador si los ataca?
Los elefantes no temen al león… por eso no se esconden.
Sin duda, el Poder de la Presidencia es el de un león… un león que ahora luce herido, y no deja de ser león; un león chimuelo, que no muerde, pero ruge.
Por eso hay quienes todavía aguardan a que la Presidente decida y dicte.


















