Lo mejor de MORENA no le hubiera servido al viejo PRI o al PAN, o a la izquierda de Heberto Castillo, para cargar sus maletines.
Tontos empoderados… por eso los viejos lobos se los tragan de un bocado.
Mire usted, es cierto, Adán Augusto llegó a Gobernación… el núcleo de la política, el lugar en que se teje y se desteje.
¿Y qué historia lo respaldaba?
¡Cero!… fue gobernador, claro, cuando MORENA arrasó parejo, pero lo primero que hizo fue buscar un buen lugar para mojar su brocha.
Y luego, a demostrar poder… o orinar el territorio sin dominarlo.
Quiso ir contra Monreal y el zacatecano le ha dado una lección de esgrima política.
Hoy, reducido a simple ocupante de un escaño en el Senado, Adán Augusto se encuentra en la única dimensión que le acomoda: Comparsa.
Y así…
La Sansores en Campeche… los Haces… los Robledo… los Alcalde.
Familias enteras, apellidos que ocupan titulares sin ganar el derecho a ello, terminan empinados, golpeados por los que sí le saben.
Por eso los Monreal, los Anaya, los Delgado Rannauro, se dan vuelo… exhiben a estos pobres tontos con suerte.
Tontos con suerte…
Que cuando se les acaba la suerte quedan otra vez en su justa realidad y dimensión.