Mientras el PAN juega a que resurge y que de la nada la gente les vuelve a creer y se les entrega, la realidad les atropella.
Tienen la marca, pero no tienen los perfiles que convenzan.
Dirigen al partido aquellos quienes avalaron a las Margaritas Arellanes, a los Javier Corral, a los Padrés, a los Cajigal…
Lo dirigen los que permitieron a López Obrador adueñarse del Congreso a la mala, sin ofrecer resistencia… sin pelear por los ciudadanos… y ahora quieren que salgan los ciudadanos a pelear.
En realidad, solo tienen un camino que los lleve a recuperar la fe ciudadana: Entregar la dirigencia nacional a Felipe Calderón.
Sé que sería doloroso… se que Calderón desharía gran parte de lo que hicieron hasta hoy.
Pero Calderón representa la última oportunidad de que México tenga una verdadera oposición… una capaz de doblegar a la mafia criminal de MORENA.
Les daría mil razones para atreverse, pero ni ustedes, señores y señoras panistas, ni yo, ni México tenemos tiempo para ello.
Es Calderón o es la desaparición.