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Pekín aventaja a Washington en Oriente Medio sin disparar un sólo tiro, mediante diplomacia y blindaje energético

Pekín aventaja a Washington en Oriente Medio sin disparar un sólo tiro, mediante diplomacia y blindaje energético
  • Publishedseptiembre 23, 2026
Mientras Estados Unidos vincula su presencia en Oriente Medio al despliegue de tropas y bases militares, China consolida su peso regional a través del comercio, la inversión y la diplomacia. Esta estrategia le ha permitido al gigante asiático ganar terreno en una zona donde Washington ha invertido recursos millonarios durante décadas, pero cuya infraestructura militar se ha visto severamente afectada tras los recientes ataques iraníes a instalaciones clave en Baréin y Catar.
A diferencia de Estados Unidos, que mantenía al menos 19 instalaciones militares en la región antes del conflicto, Pekín solo dispone de una base en el extranjero (en Yibuti). Sin embargo, goza de una aceptación diplomática casi universal entre los bloques enfrentados.
Según Matthew MacKenzie, analista de política exterior de Americans for Prosperity, la paradoja actual radica en que Washington asume los costes y riesgos de proteger el orden regional, mientras que Pekín se beneficia económicamente de esa estabilidad sin el desgaste de los compromisos militares que impiden a los Estados Unidos actuar como un mediador neutral.
La efectividad de la influencia china quedó demostrada desde 2023 con la mediación en el acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Irán.
Durante la reciente crisis entre Estados Unidos e Irán, los gobiernos del golfo Pérsico —región que provee entre el 50 y 55 por ciento del petróleo que importa China— recurrieron a Pekín para presionar a Teherán en el estrecho de Ormuz y contener a los hutíes, evidenciando el peso político del principal socio comercial de los Estados árabes.
Resiliencia energética ante la guerra
A pesar de su alta dependencia del crudo de Oriente Medio, China logró neutralizar su vulnerabilidad durante el conflicto y reducir sus compras de petróleo importado en aproximadamente cuatro millones de barriles diarios.
Un informe de la consultora geopolítica Asia Group señala que Pekín absorbió el impacto del cierre del estrecho de Ormuz gracias al uso selectivo de una reserva estratégica acumulada de más de 500 millones de barriles, la redirección de suministros y la contención de la demanda.
El éxito de Pekín también responde a una estrategia de electrificación a largo plazo. La electricidad ya representa cerca del 30 por ciento del consumo energético chino —frente al 22 por ciento en Estados Unidos y Europa—, impulsada por la instalación en 2024 de más de la mitad de la nueva capacidad mundial de energía eólica y solar. Esta combinación de diplomacia efectiva y blindaje frente a los choques petroleros llevó al diario británico The Times a calificar formalmente a China como la «nueva superpotencia energética».