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¿Peso fuerte o dólar débil?

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Por: Red Crucero

Publicado el 27 de enero de 2026

Para quienes afirman que la economía mexicana está “requetebién” porque el peso ha ganado terreno frente al dólar, conviene matizar el optimismo, porque el fortalecimiento de la moneda mexicana no responde necesariamente a una economía interna sólida, sino, en buena medida, a una depreciación gradual del dólar frente a un amplio conjunto de monedas a nivel global.

De acuerdo con estimaciones de especialistas del sector privado, el crecimiento de la economía mexicana difícilmente superará el 0.5 por ciento.

Esta cifra está lejos de reflejar una economía robusta; más bien apunta a un desempeño mediocre.

No obstante, existen factores que han apuntalado al peso en los últimos meses.

Las amenazas arancelarias del gobierno de Donald Trump, las fricciones diplomáticas con sus tradicionales aliados europeos y las tensiones generadas por su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, han provocado nerviosismo en los mercados globales.

Este entorno ha contribuido a la debilidad del dólar, factor que también ha incidido en el enfriamiento de la economía estadounidense.

Aun así, la mayoría de los analistas financieros de los principales bancos internacionales prevé que la economía de Estados Unidos crezca entre 1.5 y 2.1 por ciento, una tasa baja si se compara con los promedios históricos de la que sigue siendo la economía más poderosa del mundo.

A este escenario se suma la decisión de algunos fondos de inversión globales de reducir su exposición a bonos del Tesoro estadounidense, en busca de activos alternativos que ofrezcan mayores rendimientos.

En el caso de México, pese a los reiterados recortes a la tasa de interés por parte del Banco de México, los rendimientos siguen siendo atractivos para ciertos inversionistas.

Esto ha contribuido al fortalecimiento del peso, al igual que el constante ingreso de dólares por concepto de remesas provenientes de Estados Unidos, que se ha convertido en un soporte adicional para la moneda nacional.

Sin embargo, no todo es “miel sobre hojuelas”.

Un dólar débil abarata las importaciones, pero castiga a las exportaciones.

Dado que alrededor del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas se destinan a Estados Unidos, el sector exportador ve mermados sus ingresos.

Lo mismo ocurre con PEMEX, la petrolera más endeudada del planeta, ya que la empresa vende su crudo en dólares, lo que ha reducido los ingresos petroleros de nuestro país.

Si bien un peso fuerte podría atraer nuevas inversiones, el nearshoring, del que se esperaba un impulso significativo para la economía nacional, aún no se refleja de manera clara en el crecimiento del PIB.

El dilema, entonces, no es si el peso está fuerte o el dólar débil, sino cuánto tiempo puede sostenerse esta situación sin un crecimiento económico real que la respalde.

Porque una moneda puede apreciarse por factores externos, pero ninguna economía prospera si su fortaleza no se construye desde dentro.

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