La historia empieza a fluir por diversas arterias.
Trump no va a invadir México, no se va a llevar de la pretina posterior del pantalón a López Obrador como anhelan (amos) muchos mexicanos.
Sin embargo, desde el Departamento de Estado ya se trazan las vertientes.
El asunto de la ONU es tan delicado, que pudiera terminar con la intervención de los cascos azules, militares de diversas nacionalidades, en tarea para desmantelar campamentos criminales en donde actualmente hay miles de inmigrantes en calidad de mercancía.
El gobierno de Sheinbaum tendría que actuar ya para desmantelar todo ese entramado en tiempo récord, y con ello echarse como enemigos a los grupos criminales que ganan cantidades fabulosas con esa actividad.
Luego, en otra pista, MORENA se pudre…
Sheinbaum es la presidente más débil desde Pascual Ortiz Rubio o Emilio Portes Gil.
No manda…
A nadie le impone respeto, no temor.
Le batean sus iniciativas de reforma electoral, como antes le batearon la de Nepotismo y la de No Reelección.
Los transportistas bloquean las carreteras a pesar del pedido presidencial de evitarlo.
Los gasolineros signan un «compromiso» de bajar el precio de los combustibles, y en vez de disminuirlos, los aumentan de precio.
Sus asesores la llevar a quedar en ridículo una y otra vez.
No tiene respeto hacia adentro… no tiene mando hacia afuera.
En estas condiciones, una Revocación de Mandato ya no parece tan lejana.
Hace tiempo, Sheinbaum me parecía una Presidente sola, muy sola.
Ahora, me lo parece que además de ello, está acorralada.