Allá en los 70, Luis Marcelino Farías era alcalde en Monterrey; el día menos pensado apareció en la prensa un duro golpe en su contra por la compra de unos camiones de basura, mientras en las casas nadie pasaba a brindar el servicio.
«Camiones fantasma», decía el encabezado de El Porvenir, por ese entonces el periódico líder en la ciudad.
Era un golpeteo intenso de un día, que iba a seguir por varios días cuando las cámaras de manifestaran, cuando los vecinos armaran protestas.
Don Luis no estuvo dispuesto a cruzar esos pantanos y tuvo la feliz ocurrencia de mandar a sacar un león viejo y chimuelo, sin garras, del zoológico del Parque España.
¡Santo remedio!
Las portadas de El Sol, la Extra de la Tarde y El Tiempo tenían la enorme foto del león con las fauces bien abiertas (el león bostezaba, en realidad, pero parecía un rugido).
Y los encabezados eran demoledores… ¡León suelto en Monterrey!
Los programas de radio interrumpieron su curso para dar la noticia… el noticiero de la noche en la tele dio cuenta de lo sucedido con imágenes impactantes de gente asustada.
Opiniones de mil gentes asustadas que resguardaban a sus hijos e hijas.
Nadie se acordó de los camiones fantasma durante dos semanas.
Pues bien…
Aquel viejo truco es válido hasta nuestros días…
Don Luis no salió a declarar sobre el tema, ¿quién quería escuchar un dato sobre unos camiones cuando el riesgo de ser devorado por un león era latente?
Hoy en día, Luis Donaldo Colosio y Adrián de la Garza son embarrados en un viejo asunto por un contrato, algo que de acuerdo con las declaraciones de ambos, ya fue subsanado.
Pero alguien los conecta y ellos se calientan… se acusan, se atacan.
Pierden los dos y gana Marianis.
Es muy temprano para que un asunto como éste pueda tirar una candidatura… muy, muy temprano.
Pero lo que pueden hacer todos, es aprender y entender que manejar una crisis requiere de un buen león… para soltarlo.
A menos claro, que cualesquiera en disputa, quiera convertirse en el león de otro… o de otra.