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«Yo te creo»… el caso de Waldo retrata los excesos

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Por: Red Crucero

Publicado el 8 de marzo de 2026

Y ocurrió…

Los legisladores actuales, de todos los niveles, treparon al barco del «Yo sí te creo»…

Eso de que ante la sola denuncia por un delito sexual, se integre una carpeta y el acusado tenga que responder aunque sea inocente, por presunción implícita en la ley.

Aquí no eras inocente hasta que se demuestre lo contrario… aquí eras culpable hasta que no demuestres que no lo eres.

Pues bien, una acusación por un delito sexual es el camino más corto para difamar con éxito.

A Waldo Fernández le tomó dos años encontrar responsables y demostrar inocencia…

A él le parece con toda justicia que fue indebido que se integrara la carpeta a pesar de los vicios en la denuncia.

Sin embargo, bajo la presión social y política del «Yo te creo», simplemente sufrió los excesos de dicho principio.

Ganó su reivindicación, bien por él y por su familia.

Mal por todos aquellos quienes han perdido trabajo y buen nombre a causa de acusaciones inventadas.

El caso de Kevin Spacey, actor estelar de House of Cards lo ilustra muy bien; fue acusado en falso y despedido… su reputación arruinada, pero además su situación económica llegó a la bancarrota.

Para cuando ganó el caso, simplemente no tenía ni para pagar sus cuentas… quedó sin patrimonio.

El reciente caso de Waldo debiera llevar a todos los actores políticos a reflexionar al respecto.

Hay nombres famosos como el de Plácido Domingo manchados por esa plaga.

Casos como el de Karina ilustran a la perfección el daño que se le hace al movimiento de reivindicación de las mujeres ante los ataques sexuales que existen y que duelen.

Desacreditan a todas y a todos.

Por ello, es que hay un tema que debe ser evaluado…

Dichos casos deben llevarse en secreto hasta que se comprueba una u otra cosa…

El presunto agresor debe permanecer localizable de cualquier manera (tobillera por ejemplo) pero sin ser sometido al descrédito público hasta en tanto no tenga una sentencia.

No se trata de venganza, se trata de justicia.

«Yo te creo» no debe desaparecer… pero debe ser parejo para los dos involucrados.

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