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Morelos y el crimen

Imagen de Por:  Red Crucero

Por: Red Crucero

Publicado el 24 de septiembre de 2026

Morelos es el segundo estado más inseguro del país.

Eso lo dice el INEGI en la encuesta que se conoce como ENVIPE.

Nueve de cada diez habitantes de la entidad mayores de 18 años se sienten con miedo, y es evidente que tienen muchas razones para ello.

La ENSU, otro instrumento demoscópico de esa institución que se levanta en las áreas urbanas, señala que el 80 % de la población de Cuernavaca se encuentra en la misma circunstancia.

Es evidente que las cosas no marchan bien en la entidad.

La política de “abrazos, no balazos” que promovió López Obrador recaló con fuerza en el emblemático estado donde Maximiliano tenía su finca de descanso y Zapata realizó su gesta liberadora.

Su posición geográfica y la riqueza natural le deberían garantizar un fuerte desarrollo económico; sin embargo, eso no sucede por diversas razones, entre ellas, la violencia. 

Esta situación parece estar muy lejos de revertirse, si se toma en consideración la pésima actuación de la gobernadora Margarita González y de los funcionarios de su administración.

Hace unos meses visité Cuautla y mis amigos me advirtieron del peligro que hay en la zona; me recomendaron no viajar de noche y tomar todo tipo de precauciones.

Al visitar una tienda dedicada a la cultura y la artesanía, me percaté de que el propietario del modesto lugar mantenía la puerta cerrada y que el acceso era con cita.

El motivo: evitar los asaltos y el cobro de piso.

La población de Morelos no se resigna a vivir en la zozobra y exige una buena gestión de gobierno; prueba de ello es la rechifla que se llevó la gobernadora durante el Grito de Independencia.

Dentro del complejo fenómeno de inseguridad, que incluye la presencia de bandas del crimen organizado y la residencia de delincuentes de máxima peligrosidad, aumenta y se extiende el delito de feminicidio.

En días pasados, el nombre de la entidad recorrió el mundo y llenó los noticieros.

En Cuautla fue asesinada Claudia Tacoronte, una estudiante de nacionalidad española que realizaba tareas académicas gracias a un convenio de intercambio entre la Universidad de Granada y la Autónoma de Morelos.

De inmediato, la institución ibérica canceló el acuerdo y detuvo los proyectos futuros.

La gobernadora guardó silencio ante el homicidio e incluso tomó la pésima decisión de destruir un altar funerario que, en la plaza principal, colocaron los compañeros de Claudia.

En Morelos, ocho ciudades tienen alerta de género y eso delata la poca importancia que las autoridades le dan al tema.

Según la estadística, las mujeres corren más riesgo en esa entidad que en el violento Sinaloa.

Muchos tenían la esperanza de que, con la llegada de una mujer al Ejecutivo local, cambiarían las cosas; sin embargo, Margarita González ha demostrado su incapacidad para enfrentar este y otros problemas.

Morelos parece encontrarse en un callejón sin salida: su gobierno es pésimo y sin idea; el presupuesto es raquítico y, por lo tanto, es muy difícil que se construyan instituciones fuertes.

Para agravar la situación, es vecino de otros territorios muy complicados: el Estado de México es, según la ENVIPE, el más inseguro del país; Guerrero es un espacio controlado por el crimen y tiene un gobierno rendido ante él; y Puebla es un paraíso para el huachicol y los asaltos carreteros.

El INEGI revela datos interesantes sobre lo que sucede y lo que puede mejorarse.

Por ejemplo, el Poder Judicial se encuentra en un desprestigio total y la reforma de López Obrador agudizó su crisis.

Las policías municipal y estatal son mal calificadas y, claro, con presupuestos ínfimos y sueldos de hambre, es imposible que den un buen servicio o se blinden contra la corrupción.

Hay municipios donde el sueldo quincenal apenas llega a 4,500 pesos y, en algunos de ellos, los elementos no tienen seguridad social.

La paz es posible y muestra de ello es Coahuila, que pasó de ser una de las entidades más violentas del país a convertirse en la más segura.

Pero la mejora depende de dos cosas: una estrategia multidimensional y la voluntad del gobernador o gobernadora.

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