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«Andamos como perros callejeros»: Desplazados de Tula, Guerrero

«Andamos como perros callejeros»: Desplazados de Tula, Guerrero
  • Publishedmayo 19, 2026

En la entrada y el centro de la pequeña población hay viviendas quemadas y abandonadas, con las puertas vacías y tanques de gas afuera. En los campos y sembradíos aún siguen los cuerpos de dos toros, una becerrita, un caballo y un burro secándose, mientras merodean zopilotes

 

 

Guerrero a 19 de mayo del 2026.-  A una semana del desplazamiento por los ataques armados con armas de alto poder y bombas, las comunidades de Tula, En la entrada y el centro de la pequeña población hay viviendas quemadas y abandonadas, con las puertas vacías y tanques de gas afuera. En los campos y sembradíos aún siguen los cuerpos de dos toros, una becerrita, un caballo y un burro secándose, mientras merodean zopilotesy Acahuehuetlán, del municipio de Chilapa de Álvarez, están abandonadas y huelen a muerte.

La zona continúa desolada, sólo con presencia de fuerzas federales y estatales. Y las clases en al menos 15 localidades se han suspendido.

Los pocos pobladores de estas comunidades que se mantienen refugiados en Alcozacán, sede del Concejo Indígena y Popular Guerrerense-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) y de la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF-PC), no tienen confianza en regresar ante el temor de nuevos ataques y su destino está en la incertidumbre.

“Ocho días acá andamos, como perros callejeros, como si no tuviéramos casa, pero no queremos regresar, tenemos miedo”, dice una pareja de adultos mayores originarios de Tula, que apenas pudo rescatar seis gallinas que tienen en costalillas, un manojo de ajos y una pequeña mochila negra con pocas pertenencias.

Son las 14:00 horas del domingo 17 de mayo en Tula, una comunidad de no más de 30 familias. Se ubica al fondo de un camino agreste que se toma en la carretera Chilapa-José Joaquín de Herrera. Hace una semana que cesaron los ataques armados.

En el centro de la comunidad, Rafael Julián Arcos, director General de Gobernación del estado, testificó la salida de las dos familias que regresaron a sus viviendas por sus enseres domésticos y sus cerdos, chivos y gallinas.

Fueron acompañadas por agentes de la Guardia Nacional y Policía Estatal.

Un agente de la Guardia Nacional impidió entrevistar a uno de los vecinos que imploraba dar su testimonio para hacer saber a la presidenta Claudia Sheinbaum la situación en la que se encuentra Tula.

El oficial confirmó que la comunidad estaba vacía y sin servicios públicos.

Después de que salieron las últimas familias con sus pertenencias cargadas en dos camionetas, en la comunidad reinaba la soledad, la tristeza y una tensa calma. Hasta hace una semana sus habitantes empezaban a preparar sus alimentos.

La tarde de ese domingo, aún se percibía un olor a ahumado, una pestilencia de animales putrefactos, un olor a muerte. El ambiente sepulcral lo complementan los silbidos de los pinos. La comunidad está rodeada por una zona boscosa.

En la entrada y el centro de la pequeña población hay viviendas quemadas y abandonadas, con las puertas vacías y tanques de gas afuera. En los campos y sembradíos aún siguen los cuerpos de dos toros, una becerrita, un caballo y un burro secándose, mientras merodean zopilotes.

Tula sigue vacío; en Xicotlán sólo 40 habitantes de mil 200 han regresado; en Acahuehuetlán las familias ya salieron del pueblo; mientras que en Alcozacán hay unas 30 personas refugiadas, el resto de su población permanece, pero resguardada en sus casas, salen sólo a lo indispensable.

En seis días de ataques y enfrentamientos, del 6 al 11 de mayo, el CIPOG-EZ ha reportado seis muertos, seis heridos, entre ellos dos bebés y una mujer, así como cinco desaparecidos.

El mismo domingo el gobierno estatal de Evelyn Salgado, a través del subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno del Estado, Francisco Rodríguez, hizo un “llamado respetuoso” a los distintos actores sociales y políticos a privilegiar el entendimiento, la concordia y evitar la confrontación.

“El interés superior es la tranquilidad de las comunidades, de las mujeres, niñas, niños y adultos mayores”, aseguró sabiendo que es justamente la población la que se mantiene desplazada fuera de sus hogares y en la incertidumbre.

Mientras que la Fiscalía General del Estado (FGE) continúa con las investigaciones para esclarecer los hechos, que no detalló, el gobierno estatal afirmó que hay más de mil elementos de seguridad.