Se metió el vecino a tu patio a podar el césped de tu jardín que era una selva llena de ratas y tlacuaches… lleno de basura y podredumbre.
¡Y te indignas!
¿Fue un allanamiento! ¡Sin duda!
Invocas tu derecho a tener un cagadal en tu propiedad, aunque tu vecino te hizo el favor de darle a tus hijos una pequeña mejora en el entorno de tus hijos.
Tus hijos te miran incrédulos, mientras las ratas celebran.
¡La ley es la ley!