Cerralvo es la cuna de Nuevo León, pero con el tiempo de la cuna solo quedó la chiche.
Ahí nacieron nuevoleoneses ilustres, empresas como Maseca.
Nada de eso importa cuando la prioridad no es preservar historia, valores y riqueza natural… Cerralvo es ahora un cofre del tesoro al que todos meten la mano.
El municipio como ente administrador tiene poco que robarle… pero como guardián de riquezas naturales, es fuente de riquezas cuantiosas.
Allá, en su hermosa Sierra de Picachos, la pedrera Matrimar extrae a diario toneladas de piedra que se llevan a las cementeras de Texas…
Allá, Picho Ramos tiene una engorda que es orgullosa fuente de abasto para los chicharrones que son ahora, la empresa más emblemática de Nuevo León… lo malo es que son demasiadas reses para tan poca agua, y a nadie en los tres niveles de gobierno parece interesarle verificar que no se dañen cuencas ni siembras.
Por allá produce el diablo Fernández un chile piquín de excelencia.
Por allá van algunos vivales a extraer leña para producir el carbón para las carnes asadas.
Por allá acuden miles a disfrutar y a contaminar a sus anchas los preciosos arroyos de temporal.
Todo mundo le saca algo a Picachos, pero nadie le hace un cariñito.
Por allá fueron diputados y candidatos a prometer que la cuidarían.
Por allá se perdieron las falsas promesas, escondidas en la caca de las vacas de Picho.
Triste destino para quien deshonra su cuna.
Debieran pensarlo quienes tienen en sus manos el destino de Nuevo León.





















