Se debe ser un genio para lograr que todo vaya mal en el tema de turismo, para buscar algún objetivo oculto.
O por el contrario, se debe ser particularmente estúpido para hacer un desastre con los mejores elementos que la naturaleza pudo otorgar a país alguno.
Yo creo que en México es lo segundo.
Una imbecilidad que asombra…
¿Qué le hicieron a Acapulco?… lo entregaron al crimen organizado y la gente se fue.
¿Qué hicieron con Playa del Carmen?
Lo entregaron al crimen organizado y la baja afluencia de turismo se nota… el lugar será un desierto muy pronto.
Lo mismo le hicieron a Tulum.
Los Cabos se sostiene solo porque es una extensión de los Estados Unidos… por ahora.
Vallarta da muestras de vida, pero la intromisión del cártel de las cuatro letras, AMLO, en el negocio de los tiempos compartidos es un mal síntoma.
No hay forma de ir a Zacatecas o a Morelia sin llevar el alma en un hilo.
El turismo, que sería una fuente de ingresos que le diera respiro e impuso a una economía estancada se convierte en un lamentable ejemplo de lo que la estupidez y la perversidad hacen cuando se juntan.





















