López Obrador, el Vejete Ladrón, se reconoce y con mucha razón, como el eje articulador de un movimiento herido por la división.
Sin el Peje, MoReNa va al precipicio.
Claudia Sheinbaum no tiene la autoridad moral hacia el interior del partido, para calmar corrientes y acallar rebuznos.
En la elección de candidatos de la 4T pasa casi exactamente lo mismo que hace seis años… solo que hace seis años El Vejete Ladrón habló y todos callaron.
Por eso anuncia su gira…
Mal haría en no hacerlo, porque a fin de cuentas, es el gran activo en ese entramado de corrupción y destrucción de instituciones .
El mal que anida al interior de MoReNa se lo traga irremediable.
Ese mal es la corrupción… y la indisciplina.
Nadie quiere aguardar su turno de pasar a la piñata… pero además, el que pasa se quiere apropiar de ella y no le comparte el botín al resto de los carroñeros.
Por eso pelean a muerte ante el ciervo del presupuesto.
El gobierno emanado de MoReNa se desmorona entre miserias… las obras se caen, el IMSS colapsa, las pensiones tiemblan…
Ahora, el Vejete debe salir, está vez sin dinero… otra vez con promesas.
Su misión: Salvar a MoReNa del desastre, aunque ello implique sepultar el sexenio de Claudia Sheinbaum.
Como en los viejos cuentos de la mafia, el maleante obliga a la víctima a cavar su propia tumba.
Eso será la gira del Vejete Ladrón para Claudia.





















