Hay tierras en México donde el aire huele distinto.
En Morelos, ese perfume no solo es de bugambilias, jacarandas o la humedad tibia de Cuernavaca, “la cuidad de la eterna primavera”.
Hay en el viento un murmullo añejo de justicia, una vibración telúrica que recuerda que este suelo lleva impreso el nombre del Siervo de la Nación, José María Morelos y Pavón, y que sobre estas mismas colinas cabalgó Emiliano Zapata, dejando grabado a fuego en la memoria popular aquel grito libertario: «La tierra es de quien la trabaja».
Estar en Morelos es sentir el peso de la historia, pero también la frescura de un presente que se abre paso con dignidad.
En esta ocasión, el marco que nos reunió como gobierno federal, a través del CONOCER, fue la entrega formal de la placa de instalación del Comité de Gestión por Competencias del Estado.
Sin embargo, más allá de la solemnidad del acto o de la firma de documentos, lo que flotaba en el ambiente era el encuentro de dos voluntades empeñadas en transformar la vida de la gente.
Tuve el honor de compartir este momento y dialogar con una mujer cuya historia no se improvisó ayer.
Al observar a la Gobernadora Margarita González Saravia, uno comprende que para cosechar hay que saber arar.
Desde sus años juveniles, cuando decidió militar en la izquierda clandestina, junto a figuras históricas como Heberto Castillo, pasando por las luchas campesinas y la fundación del PRD y más tarde de Morena, Margarita no llegó al poder por un golpe de suerte.
Le tocó picar piedra, abrir surcos en una política históricamente reservada para los hombres, resistir y sembrar.
Hoy, convertida en la primera mujer en la historia en gobernar el estado de Morelos.
La Gobernadora ha decidido trabajar desde lo básico: tomar el azadón de la política buena, poner las manos en la tierra y trabajar día a día para devolverle la tranquilidad y la prosperidad a su gente.
Es ahí donde el Gobierno Federal y el CONOCER nos abrazamos con el Gobierno del Estado.
Porque el verdadero cambio no se da en el aire ni en los discursos; se da en la tierra, en la calle, con las personas de carne y hueso.
Nos conmueve y nos motiva profundamente la visión de este Comité.
No solo se trata de certificar a funcionarios públicos para que atiendan con eficiencia y calidez a la ciudadanía.
También se trata, de hacer visible a quien por décadas fue invisible.
A través de esta alianza, se reconocer a quienes nunca tuvieron la oportunidad de pisar una universidad o aprender a leer y escribir, pero que dominan con maestría un oficio: el artesano que moldea la identidad con las manos, el creador popular, el trabajador empírico.
Con una certificación con validez oficial de la SEP, la patria finalmente les dice: «Tu saber vale, tu trabajo cuenta».
Y las sorpresas no paran ahí.
Morelos mira al futuro con audacia: entre sus proyectos emblemáticos destaca un fideicomiso para impulsar la creación de estudios cinematográficos de nivel internacional, atrayendo incluso a la industria de Hollywood.
Y ahí estará el CONOCER, certificando a las y los técnicos, tramoyistas, iluminadores y profesionales de la cinematografía local.
Hace más de un siglo, el Caudillo del Sur proclamó con fuerza que «La tierra es de quien la trabaja».
Hoy, al ver a campesinos, servidores públicos, artesanos y jóvenes prepararse para certificar sus talentos, reafirmamos desde el CONOCER, que la frase se renueva y se fortalece: Hoy, en Morelos, la tierra no solo es de quien la trabaja…
La tierra que nos une: la certificación.
























