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¿Sigue Cuba?

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Por: Red Crucero

Publicado el 15 de abril de 2026

El presidente Donald Trump ha insinuado recientemente que, una vez concluido el conflicto con Irán, su gobierno podría centrar su atención en Cuba, incluso dejando abierta la posibilidad de acciones más contundentes.

En Irán, sin embargo, la situación dista de ser tan clara como el propio mandatario la presenta.

Si bien es cierto que se han infligido daños importantes a la infraestructura militar iraní, además del costo humano que ha sido elevado, con cientos de civiles afectados en los ataques estadounidenses e israelíes, los estadounidenses no pueden cantar victoria.

Al mismo tiempo, la relación de Estados Unidos con sus aliados europeos atraviesa tensiones.

Países como Francia, Alemania, Italia y España han evitado involucrarse directamente en las hostilidades, mientras que otros actores mantienen una postura más cautelosa, evidenciando fracturas dentro del bloque occidental.

Por ello Trump ha amenazado con abandonar la OTAN.

La política exterior estadounidense luce errática.

Por un lado, se abren espacios de diálogo; por otro, estos se ven obstaculizados por la continuidad de las acciones militares en la región, incluyendo ataques israelíes en Líbano.

A ello se suma la inconsistencia del propio discurso presidencial: un día se habla de acabar con una civilización entera, y al siguiente se plantea un cese al fuego.

Y ahora, Cuba.

No queda claro si estamos ante una nueva lógica geopolítica o ante una estrategia improvisada.

Lo cierto es que, en lugar de consolidar rutas hacia la paz, se percibe una tendencia a abrir nuevos frentes de tensión.

Cuba enfrenta una profunda crisis económica y energética.

En ese contexto, los cubanos residentes en el exterior, particularmente en Miami, podrían desempeñar un papel clave en su recuperación, siempre y cuando existan condiciones de certidumbre jurídica para sus inversiones.

Una apertura hacia una democracia real, no una simulación electoral con partido único, podría significar el inicio de una recuperación sostenida.

Sin embargo, si se repiten escenarios como el de Venezuela, donde los cambios políticos no han derivado en una transformación estructural, el resultado sería el mismo; una población gobernada por la dictadura.

El problema de fondo no es únicamente quién gobierna, sino cómo se transforma el sistema.

La salida de un líder no garantiza el fin de un régimen.

Cuba, que alguna vez fue vista como un paraíso, hoy es descrita por muchos de sus ciudadanos en el exilio como infierno, con su país atrapado en una crisis eterna.

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