En aquel lejano 1991, cuando Jorge Treviño se iba, su terquedad le ganaba elogios… el metro de Monterrey realizaba su primer recorrido.
La Federación no le apoyó… el Presidente Salinas aprobó el proyecto pero lo quería para Sócrates Rizzo, así que la terquedad de Treviño lo llevó a lanzarse a la construcción de la obra con recurso estatal.
Desde entonces, la historia de la movilidad tuvo una página aparte.
Treinta y cinco años después, otra historia de terquedad se escribe en una obra que no recibió el apoyo federal en dinero; que generó dudas y críticas intensas y nutridas.
Pero se movió…
En aquel primer trayecto del metro acompañaban a Jorge Treviño el propio Presidente Salinas, Rodolfo Junco, Alberto Santos… los críticos más severos del proyecto.
Todos bajaron gratamente sorprendidos.
Ayer, Samuel García tuvo a sus críticos y tuvo a empresarios de las cámaras.
La explicación técnica les gustó, el recorrido breve fue apenas un esbozo de lo que dicen los responsables del proyecto, será un hito.
Japón, China, India y Reino Unido, apostaron recién por el monorriel.
El escepticismo permanece en muchos, pero debo decir algo… ayer había gente emocionada afuera.
Creo que lo disfrutaron más quienes lo vieron pasar lento por el viaducto…
Después de todo para ellos es historia.
Para los demás es todavía un desafío, un gran desafío.
Como diría Galileo… «Y sin embargo, se mueve».