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El legado del cardenismo

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Por: Red Crucero

Publicado el 4 de noviembre de 2026

Hablar del legado cardenista en nuestro país es hablar de la naciente democracia que surgió a partir de la escisión del PRI en tiempos de Miguel de la Madrid, a través de la Corriente Democrática del otrora partidazo, liderada por Cuauhtémoc Cárdenas junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez.

La Corriente Democrática derivó en el Frente Democrático Nacional, que aglutinó a los entonces partidos satélites del PRI.

La campaña de 1988 fue intensa; Carlos Salinas por el PRI, Cuauhtémoc Cárdenas por el Frente y Manuel J. Clouthier por el PAN.

Al término de la jornada electoral, el hoy morenista, ex petista y ex priista, entonces poderoso secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, quien había presumido un sistema de conteo de votos electrónico, anunció a medianoche que el sistema se había caído.

Esto sucedió porque los primeros resultados que llegaban eran del ex DF, del Estado de México y de otras entidades del centro, donde Cárdenas tenía gran aceptación o, quizás, el PRI tenía un gran rechazo.

Salinas ganó y promovió grandes reformas, como la instauración de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, la privatización de empresas paraestatales y el TLC.

Así preparó la sucesión con Colosio, el malogrado candidato que fue asesinado de manera artera en un mitin en Lomas Taurinas, en la ciudad de Tijuana.

Zedillo, quien sustituyó a Colosio, se vio obligado a ampliar las libertades democráticas, o quizás siempre estuvo convencido de ello.

Con una gran reforma electoral dio plena autonomía e independencia al IFE (hoy INE) y creó el actual Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Como resultado final, el PRI perdió la Presidencia de la República por primera vez en siete décadas.

En el ex DF ganó en 1997 el Ing. Cárdenas bajo las siglas del PRD, partido que aglutinó a las distintas corrientes de la izquierda.

Pero estas corrientes (o «tribus», como ellos mismos se definían) estuvieron permanentemente confrontadas por puestos y candidaturas, lo que constituyó el inicio de una división que terminaría destruyendo al PRD.

Con Fox, Calderón y Peña Nieto se siguió la ruta de la alternancia y la institucionalidad democrática.

Gracias a ello, en 2018, López Obrador —quien había fundado el partido Morena y, año tras año, reclutado a experredistas y militantes de otros partidos— ganó la Presidencia de la República tras dos intentos fallidos.

Justo aquí inicia el desmantelamiento del legado democratizador que impulsó Cuauhtémoc Cárdenas.

Con AMLO, Morena se transformó en el peor espejo del PRI autoritario.

Como resultado, han desaparecido o debilitado la mayor parte de los órganos autónomos que le estorbaban, como el INAI, el IFT, el CONEVAL o la Comisión Reguladora de Energía, además de cooptar la CNDH y presionar al INE.

Hoy, el legado democratizador de Cuauhtémoc Cárdenas ha sido prácticamente eliminado por Morena.

Por cierto, en un artículo editorial de Carlos Ornelas en Excélsior, se comenta que, con base en la prueba PISA, la proporción de planteles en los que las deficiencias de infraestructura dificultan la enseñanza pasó del 37 % en 2022 al 50 % en 2025.

Mario Delgado respondió que la culpa es de los gobiernos neoliberales.

Alguien debería decirle al secretario de Educación que desde 2018 gobierna Morena.

Este es el gobierno que tenemos.

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