El voto de arrastre es un fenómeno que se da por hecho y que no siempre ocurre.
En cuatro ocasiones funcionó: En el año 1997, Fernando Canales gana la gubernatura y el PAN casi gana Apodaca, pero gana toda el área metropolitana, excepto Apodaca y Escobedo.
En el 2000, Fox arrasa en Nuevo León y gana las senadurías, diputaciones federales y locales… ahí despunta el fenómeno Madedito.
En el 2003, Natividad González Parás gana la gubernatura y casi gana San Pedro; pero recupera Guadalupe y casi toda la metrópoli, además de las diputaciones federales y locales.
En el 2018 El Peje arrasa y se lleva todo… hace ganar hasta a la Guayaba y la Tostada, lleva 14 diputados al Congreso del Estado, varios federales, aunque en las alcaldías no tuvo mucho éxito.
En el 2024 Sheinbaum gana, pero ahora en lo local no tuvo voto de arrastre…
¿A qué tanta historia?
Bueno, que los estrategas hacen cuentas y dicen que si Colosio y Marianis van en la boleta, de Gobernador y Alcaldesa, van a ganar todo.
La cosa es que ambos perdieron sus más recientes elecciones…
Y que cuando Colosio ganó Monterrey, no arrastró votos hacia el Congreso… ni Marianis.
Bueno, en su victoria, Samuel tampoco atrajo más votos ni victorias para MC.
Es voto de arrastre no es una lógica simple.
Hacer cuentas con ello, es anotar recetas en el hielo.