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Tensiones en la relación bilateral

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Por: Red Crucero

Publicado el 4 de junio de 2026

Por si algo le faltara a la compleja relación entre México y Estados Unidos, el mensaje pronunciado por la presidenta el domingo en el Monumento a la Revolución, el que fuera transmitido a todas las capitales del país, se enfocó primordialmente en criticar al gobierno estadounidense.

Durante meses, la mandataria afirmó actuar con “la cabeza fría” para alcanzar acuerdos de colaboración con el presidente Trump; sin embargo, ese fin de semana, y justo después de recibir al secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, la temperatura política se elevó y le afectó la cabeza fría.

En el mitin, dedicó más de veinte minutos a denostar lo que calificó como la «política injerencista» del vecino país, alzando la bandera de la defensa de la soberanía nacional.

Este distanciamiento se ha agudizado tras la visita del funcionario norteamericano, quien arribó a Palacio Nacional con una voluminosa carpeta y salió de la reunión sin el misterioso documento.

El escenario se complica aún más con la reaparición del expresidente López Obrador, un factor que lejos de apuntalar a la presidenta, introduce mayor inestabilidad.

Su mensaje puede ser considerado como una provocación y pone en riesgo el futuro de los vínculos diplomáticos.

En un escenario de ruptura, la viabilidad del tratado comercial pendería de un hilo, lo que provocaría un desastre económico de alcance nacional.

Considerar a Estados Unidos como una amenaza y dinamitar una relación histórica de vecindad y socios comerciales, especialmente frente a un mandatario estadounidense estridente y propenso a la confrontación, no augura nada bueno para México.

A la presidenta Sheinbaum y al país entero les conviene fortalecer los lazos de amistad e intercambio comercial.

Y si para garantizar esa estabilidad es necesario extraditar a quienes se les han comprobado nexos con el crimen organizado, la decisión es plenamente justificada: eso no es injerencismo, es justicia.

Además, es importante que la jefa del Ejecutivo fije una postura clara frente a la sombra de su antecesor, antes de que el daño a la relación bilateral sea irreversible.

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